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  • Victor Sanchez
  • El evangelista Victor Sánchez 
Para cualquier invitacion se pueden comunicar al:
Tel: 1-809-949-9433
mail:penetrandoenlasalmas@gmail.com
  • El evangelista Victor Sánchez Para cualquier invitacion se pueden comunicar al: Tel: 1-809-949-9433 mail:penetrandoenlasalmas@gmail.com

ROMANOS 8:1

Ahora pues, ninguna condenacion hay para los que estan en Cristo Jesus, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al espiritu.

ISAIAS 55:6

Buscar a Jehova mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que este cercano.

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“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.” Proverbios 3:9, 10

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Aquí hay 10 tips o consejos que pueden ayudarle a romper esas cadenas y librarse de ese pecado:

1-Sé honesto con Dios. Dice la Biblia que si confesáramos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarlos. Reconoce que los pensamientos impuros que te llevan a la masturbación son un pecado y que no quieres hacerlo más.

2- Planta una estaca. Una “estaca” es un punto fijo que marca el comienzo de un viaje. Decide si quieres complacer a Dios más de lo que te quieres complacer a ti mismo y decídete a hacer tuyas estas palabras: “Andad en el Espíritu, y así jamas satisfaréis los malos deseos de la carne (Gálatas 5:16).

3. Enchúfate al poder. Reconoce que no puedes ganar esta batalla con tu propio poder Sólo por medio de Jesucristo viviendo en ti puedes cambiar tus deseos y hábitos. Empieza ahora mismo a dedicar cada día un momento regular y constante con el Señor.

4. Renueva tu mente. Este problema empezó en tu mente, así que deja que Dios te la cambie. La manera en que Dios renueva tu mente es el compenetrarte en la Biblia. Es allí donde se encuentran los pensa­mientos de Dios. Anhela que los pensamientos de él sean los tuyos. Lee cada día un capitulo de la Biblia. Memoriza un versículo por semana.

5. Ciega tu vista y bloquea tus oídos al pecado. Aparta tus ojos de cualquier cosa que te estimule sexualmente. Es obvio que no puedes vivir en un monasterio, así que tus ojos verán objetos o personas sexualmente estimulantes. Pero no fijes tu mirada en ellos, más bien voltea a mirar para otro lado. No busques, y exige a tus amigos respeto ante tu decisión de que no quieres que te muestren ningún tipo de pornografía, no veas novelas de TV o aquellas películas en las que se están practicando actos sexuales; Si recibes un e-mail, que presientes pueda referirse a sexo, bórralo inmediatamente, incluso hay música y videos musicales secular que tienen como fin estimularte sexualmente, así que aléjate de todo eso…!

6. Controla tu cuerpo. Cuando sientes que tu cuerpo va a explotar si no te alivias un poco de la presión sexual, mantenla bajo control por medio del ejercicio físico, haciendo el bien a otros, leyendo, trabajando en algo que te guste, o dedicándote a actividades físicas divertidas (como andar en bicicleta o jugar al baloncesto), pero ante todo, corta ese pensamiento, no le sigas el hilo a la imaginación, y inmediatamente comienza a reprender a Satanás y sus huestes en el nombre del Señor Jesucristo.

7. Sincérate con un amigo. Pídele a alguien de tu mismo sexo, que sea espiritualmente maduro, que te haga rendir cuentas de tus actos, y que sea alguien que pueda darte fuerzas y consejos para lograr tu objetivo. Consigue que te pregunte regularmente si estás evitando la lascivia.

8. Evita las situaciones tentadoras. No mires una segunda vez a la persona vestida sensualmente, y no leas revistas ni mires programas en TV o en el Internet que te estimulan sexualmente, Mantente en guardia cuando estás solo, especialmente donde es fácil sentirte tentado.

9. Sigue adelante a pesar de tus fracasos. Si fracasas, no te desanimes. Te llevó tiempo formar este hábito, te llevará tiempo quitártelo. Si caes, no te revuelques en el polvo: más bien levántate, sacúdete el polvo por medio de confesar inmediatamente tus pecados y de recibir, por fe, el perdón de Dios. Pero no te acostúmbrate a aceptar trivialmente tus fracasos.

10. Empéñate en la victoria total. No tienes que pecar. No tienes que dejar que el radiador se recaliente. Al ofrecerte a Dios (en lugar de ofrecerte al pecado como instrumento de maldad), tu energía sexual se canalizará para hacer de ti un hombre o mujer poderosa para Dios. Confía en Cristo. Obedécele. El te dará la victoria.

No hay nada que tú y Cristo no puedan hacer juntos, ahora es el tiempo!

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